
A partir de los 40, hay un ingrediente que empieza a colarse en conversaciones, suplementos y etiquetas de cosmética: el colágeno. Promete una piel más firme, articulaciones más fuertes y un cabello más bonito. Pero… ¿es realmente eficaz o solo otro producto de moda? Hoy analizamos qué hay de cierto en ello y qué tipos de colágeno elegir.
¿Qué dice la ciencia?
El colágeno no es solo una tendencia en redes sociales. En los últimos años, la investigación ha empezado a respaldar lo que muchos intuían: que suplementarse con colágeno hidrolizado puede tener efectos positivos sobre la piel.
📚 Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2021 en el International Journal of Dermatology analizó 19 ensayos clínicos controlados con más de 1100 participantes y concluyó que la suplementación con colágeno hidrolizado mejora significativamente la hidratación, elasticidad y densidad de la piel. Puedes leer el estudio completo aquí.
Este tipo de evidencia da solidez a una práctica que, hasta hace poco, se movía entre lo anecdótico y lo empírico.

¿Qué es el colágeno y por qué nos importa tanto después de los 45?
El colágeno es la proteína más abundante en nuestro cuerpo. Está en la piel, los huesos, los tendones, los ligamentos, los vasos sanguíneos… Pero a partir de los 25 años su producción natural empieza a disminuir, y este descenso se acelera con la llegada de la menopausia. El resultado: pérdida de firmeza, deshidratación, arrugas más marcadas y, en muchas personas, molestias articulares.
Reponer colágeno con la alimentación y/o suplementación se ha convertido en una estrategia popular para frenar estos signos. Pero, como siempre, la clave está en el cómo.
Tipos de colágeno: ¿todos sirven?

No. Existen al menos cinco tipos de colágeno, pero los más conocidos son tres:
- Tipo I: el más abundante en piel, cabello, uñas y huesos. Es el que suele encontrarse en los suplementos de belleza.
- Tipo II: se encuentra en los cartílagos. Se utiliza en fórmulas orientadas a la salud articular.
- Tipo III: presente en músculos y órganos internos. A menudo se combina con el tipo I.
👉🏼 Elegir un suplemento adecuado depende de tu objetivo: no es lo mismo buscar una mejora en el envejecimiento facial que en las articulaciones.
Colágeno hidrolizado: la forma que mejor se absorbe


El colágeno es una molécula enorme. Para que nuestro cuerpo pueda aprovecharlo, debe ser hidrolizado, es decir, fragmentado en péptidos más pequeños y fáciles de absorber. Esta forma es la más utilizada en los estudios clínicos y la que debes buscar si optas por suplementarte. Lo habitual es encontrar los péptidos de colágeno hidrolizado en cápsulas o en polvo para añadir a alguna bebida láctea, vegetal o simplente con agua.
¿Y el caldo de huesos?
Es uno de los remedios más antiguos de la humanidad. El famoso bone broth o caldo de huesos se obtiene al cocer huesos, cartílagos y tejidos conectivos durante muchas horas. Al enfriarse, forma una gelatina rica en colágeno.
Aunque no existen estudios concluyentes que demuestren que mejora la piel, muchas personas afirman notar beneficios en la digestión, el cabello y el estado general, y siempre será mejor opción que un ultraprocesado.
✴️ ¿Existe el colágeno vegano?

No. El colágeno solo se obtiene de animales (vacuno, marino o porcino). Sin embargo, sí existen suplementos veganos que aportan los bloques de construcción necesarios: aminoácidos esenciales, vitamina C y otros cofactores que ayudan al cuerpo a sintetizar su propio colágeno.
Todavía no hay evidencia sólida sobre su eficacia, pero pueden ser una opción para quienes siguen una dieta basada en plantas.
La visión del Dr. Amir Karam (y otros expertos)
El Dr. Amir Karam, cirujano facial y divulgador en salud cutánea explica en este vídeo, cómo los suplementos, incluido el colágeno hidrolizado, pueden ayudar a mejorar la calidad de la piel, siempre dentro de una estrategia holística e integral que incluya fotoproteción, activos, cosméticos y alimentación.


Otros profesionales como el Dr. Tony Youn, la dermatóloga Dra. Dray y la dermatóloga Sam Ellis coinciden: aunque el mecanismo exacto aún se investiga, los estudios y la práctica clínica apuntan a beneficios reales, especialmente cuando el colágeno se combina con ingredientes como la vitamina C, el zinc, el omega 3 o el ácido hialurónico.
Un último consejo
Si decides tomar colágeno, hazlo con constancia y acompáñalo de una dieta rica en proteínas, vitamina C y antioxidantes. Hidrátate bien, muévete todos los días y procura descansar bien por las noches. El colágeno puede ayudar, pero no hace milagros: el verdadero cambio empieza en tu estilo de vida.
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