Hormonas y salud

Sauna, un placer ancestral pero con beneficios científicos para tu salud hormonal

La sauna es mucho más que relajación: regula hormonas, mejora el sueño, reduce el estrés y protege tu corazón. Te cuento lo que dice la ciencia.

Sauna, mucho más que un placer sensorial

Aunque la sauna pueda parecer, en un principio, un ritual de relajación, lo cierto es que cada vez más estudios científicos confirman sus profundos beneficios para la salud. Desde el sistema cardiovascular hasta la regulación hormonal, el calor controlado se ha convertido en una poderosa herramienta de autocuidado.

Una de las voces más reconocidas en este ámbito es la doctora en biomedicina Rhonda Patrick, que ha destacado el papel de la sauna en la longevidad, la salud cardiovascular y el equilibrio hormonal.

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¿Qué beneficios puede aportarnos la sauna?

Según este estudio https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34622026/ una sesión de sauna tiene efectos comparables al ejercicio aeróbico moderado. Esta equivalencia convierte la sauna en una herramienta especialmente útil para personas con limitaciones físicas o en procesos de recuperación.

A continuación, algunos de sus beneficios más destacados:

  • Favorece la liberación de endorfinas y la relajación del sistema nervioso, lo que ayuda a mejorar el estado de ánimo y reducir la ansiedad.
  • Reduce el riesgo cardiovascular: estudios en población finlandesa muestran una asociación entre el uso regular de sauna y una menor mortalidad por enfermedades del corazón.
  • Mejora la sensibilidad a la insulina, ayudando a regular el metabolismo.
  • Activa la circulación y puede ayudar a reducir la intensidad y frecuencia de los sofocos en la perimenopausia y menopausia.
  • Aumenta la liberación de hormonas de crecimiento y proteínas de choque térmico (HSP), que favorecen la reparación celular y el envejecimiento saludable.
  • Favorece la eliminación de toxinas y metales pesados a través del sudor.
  • Disminuye el cortisol, reduciendo el estrés crónico y mejorando el equilibrio del sistema nervioso.
  • Contribuye a un sueño más profundo y reparador, tan difícil de mantener en esta etapa debido a la bajada de estrógenos y progesterona.
  • Ayuda a aumentar y mantener la masa muscular gracias al aumento de la hormona de crecimiento y el estímulo metabólico.

El estudio más citado y sólido sobre sauna y reducción de mortalidad es el publicado en 2015 en JAMA Internal Medicine https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25705824/ donde estudiaron a más de 2.300 hombres durante 20 años. Los resultados fueron increíbles, se concluyó que usar la sauna entre 4 y 7 veces por semana se asocia con una reducción del 40% en la mortalidad por todas las causas

Sauna y salud para mujeres en menopausia

¿Pero cómo puede ayudarnos la sauna en esta etapa ? Según este estudio https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/22104026/, analizó cómo la aplicación regular de calor en la espalda —a través de terapia térmica con infrarrojos lejanos (FIR)— mejoró significativamente diversos síntomas de la menopausia. Las sesiones fueron de 20 minutos, dos veces por semana, durante 10 semanas.

¿Qué mejoras se observaron?

Las mujeres que recibieron esta terapia térmica mostraron una reducción significativa en la mayoría de los síntomas comunes de la menopausia:

  • Síntomas emocionales y psicológicos: como ansiedad, irritabilidad o bajones de ánimo mostraron mejoría tras el tratamiento.
  • Sofocos y sudores nocturnos (síntomas vasomotores): se redujeron de forma notable, lo que impactó positivamente en su calidad de vida.
  • Dolores articulares y musculares: mejoraron significativamente, facilitando el movimiento diario.
  • Molestias urinarias: como la urgencia o el aumento de la frecuencia urinaria también disminuyeron

Incorporar la sauna como un pequeño ritual semanal puede ser un acto de autocuidado profundo, que no solo relaja, sino que también fortalece por dentro.

¿Cómo empezar a utilizar la sauna y disfrutar del proceso?

Es cierto que, al principio, puede no resultar agradable. El pulso se acelera, sentimos calor… pero es precisamente ahí donde comienza el beneficio: el cuerpo responde como si estuvieras haciendo ejercicio, y esa activación es parte de su poder terapéutico.

La mayoría de los estudios se han realizado con 20 minutos de sauna. Pero no es necesario empezar ahí. Puedes comenzar con 5 o 10 minutos e ir aumentando gradualmente. Si necesitas un respiro, adopta el método finlandés: sal, enfríate un poco y vuelve. La clave está en escuchar a tu cuerpo.

Con todos los beneficios que aporta, la sauna puede ser mucho más que un capricho. Puede ser tu espacio de salud, de conexión contigo, de renovación y de autocuidado.

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