Pequeños placeres

Un picnic al atardecer

Entra y te cuento cómo preparar el tuyo con intención y sin complicarte.

Hay tardes que no sabemos qué hacer, a veces por monotonía o por estar acostumbrados a hacer siempre lo mismo.

Se nos olvida que hay un mundo ahí fuera lleno de momentos por vivir y nuevas posibilidades.

Cuando el sol empieza a caer, puede ser un momento ideal para disfrutar de la tranquilidad, de la brisa, de los sonidos…

Una manta sobre el césped, una cesta con frutas frescas, quesos, pan crujiente, algo de vino o una limonada casera…

Hay un momento mágico cuando el día se va terminando y recordamos lo que hemos vivido en el pasado, en el presente, o … ¿Por qué no? imaginar el futuro.

Este tipo de planes nos recuerdan que no todo tiene por qué ser complicado, que a veces lo más sencillo es lo que nos proporciona más felicidad.

¿Te atreves?

🌷 Si este contenido te ha inspirado, suscríbete con tu email y no te pierdas ningún nuevo post lleno de cuidado, mimo y bienestar.

Deja un comentario